La comunidad recibirá 42 esqueletos que deberá reenterrar en el sitio «Arroyo Sarandí», destruido por Nordelta.

El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) aprobó ayer la restitución de los restos óseos de 42 ancestros a la Comunidad Indígena Punta Querandí, radicada en la localidad de Dique Luján, que será la más numerosa concretada en el país. Estos esqueletos deberán reenterrarse donde se localizaba el sitio arqueológico conocido como «Arroyo Sarandí», que fue destruido a fines de los 90 por Nordelta.

Este nuevo logro de la comunidad local se suma a la devolución a sus sitios sagrados de los restos de ocho antepasados durante el año pasado.

A respecto, Reinaldo Roa, del Consejo de Ancianos de Punta Querandí, señaló: «Los gobiernos tienen que respetar los enterratorios de nuestros antepasados. Recuperar sus cuerpos fortalece nuestra espiritualidad y eso va a hacer que más personas se reencuentren con sus raíces».

Por parte, su compañero Ramón Chara agregó: «Gracias al Gran Espíritu por oír nuestros pedidos y poder así reivindicar el respeto que se les debe a nuestros pueblos desde hace mucho tiempo».

En tanto, Jésica Zalazar, del Consejo de Mujeres de Punta Querandí, aportó: «Estas tierras recuperan a sus guardianes que vuelven para fortalecernos y recordar a los que quieren negar nuestros derechos invisibilizando la historia ancestral del territorio. Aún hay mucho que reparar y estamos en ese camino».

“Es nuestro deber como comunidad», coincidió Alfonsina Bissoni, también de Punta Querandí, y continuó: «No podemos echar a las personas que viven en estos barrios privados pero sí podemos recuperar a los ancestros y devolverlos a sus sitios sagrados, recuperar sus cerámicas, reconstruirlas, demostrar que cazaron en estas tierras, pescaron en estos ríos. Acá estuvieron y estamos haciendo memoria histórica para que eso no se olvide nunca».

El famoso megaemprendimiento inmobiliario Nordelta y otros complejos similares, como Villa Nueva, arrasaron a fines de los 90 con miles de hectáreas de humedales continentales y enterratorios indígenas en una zona ancestralmente habitada por querandíes, chanás y guaraníes, entre otros pueblos.

Apoyada en esta historia, Punta Querandí, después de más de una década de lucha, consiguió dos triunfos: el reconocimiento de la propiedad comunitaria de su territorio ubicado en el Paraje Punta Canal y la recuperación de los cuerpos de los ancestros.

Sobre la nueva restitución aprobada, Fernando Miguel Pepe, del INAI, dijo que es «un acto de justicia» y recordó que estos restos fueron retirados en 1925 por el arqueólogo estadounidense Samuel Lothrop.

«Lothrop trabajó intensamente para el servicio de espionaje de los Estados Unidos utilizando su carrera como una fachada para la labor de recolección de información estratégica en los países que recorría», destacó el funcionario.

«Fue uno de los pocos extranjeros a quienes se les autorizó conducir excavaciones en territorio argentino. Aunque aún no se desclasificaron documentos que lo involucren con su trabajo en la CIA en Argentina, sí salió a la luz su labor durante décadas para esa agencia y otras, en otros países que visitaba como arqueólogo», detalló Pepe.

«Con el retorno de los 50 antepasados a sus lugares ancestrales en Punta Querandí, La Bellaca y Arroyo Sarandí, el territorio tigrense se fortalece como espacio de memoria y reafirmación de la preexistencia y la resistencia indígena en Buenos Aires», concluyeron desde la comunidad local.