El titular de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San isidro brindó un mensaje navideño.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea, afirmó hoy que «aún en medio de la incertidumbre y el desaliento aparece la luz del Niño Jesús» en la celebración de la Navidad y pidió tener «una memoria agradecida» también «en medio de las tormentas» como la pandemia de coronavirus.

En un mensaje para la Nochebuena y la Navidad difundido esta mañana, el también obispo de la Diócesis de San Isidro invitó a los fieles a detenerse esta noche frente a la imagen del pesebre para rezar.

«A María le pedimos que nos preste su corazón para poder hacer memoria agradecida de todo lo que Señor nos ha dado en este tiempo, es verdad aún en medio de oscuridad, de tiniebla cómo es este tiempo de pandemia que sigue durando, en medio de la incertidumbre frente al futuro, del desasosiego, del enojo, del desaliento, aparece la luz del Niño Jesús que nos hace acordar de aquellas cosas buenas que el Señor nos regaló, aún en medio de tormentas», expresó.

El religioso destacó también «cuán importante es la memoria agradecida» y consideró: «Estamos perdiendo el ejercicio de la memoria; se ha debilitado».

«La híperconectividad nos conecta continuamente con el presente y con el presente virtual, entonces le damos menos tiempo a mirar lo que nos ha pasado y a reflexionar sobre lo que nos ha pasado», consideró el obispo.

«Perdimos la memoria en alguna manera y al perder la memoria, al perder arraigo, se desalienta, se ahoga la esperanza porque necesitamos la memoria para poder proyectar hacia el futuro. Le damos gracias al Niño Dios por todo lo que nos ha dado, nos ha hecho pasar por situaciones que en otro tiempo no hubiéramos imaginado que las hubiéramos podido sortear», agregó.

Asimismo, Ojea pidió poner en oración «el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas, de tantas familias que han perdido seres queridos, que han tenido enfermedades, que han estado lejos de sus hijos, de sus seres queridos».

«Todo lo ponemos allí junto al Pesebre y le pedimos la fuerza para seguir caminando, recibiendo toda su paz y su alegría y sabiendo que él viene a acompañarnos, que no nos deja solos, que ha venido embarrarse los pies con nosotros para hacer junto con nosotros el camino», reflexionó.

Por último, el presidente de la CEA recordó «aquel hermoso texto del Deuteronomio, en el capítulo octavo, en donde Dios le dice a su pueblo: ‘Acordate de los 40 años en el que hicimos el camino juntos por el desierto, no se te hincharon los pies y no se te gasto la ropa'» y concluyó: «Démosle gracias al Señor que nos ha conducido en medio de este tiempo, en medio de esta tormenta; pidámosle que nos entregue su luz».