El gobierno nacional anunció una baja del 5 por ciento en el precio de la nafta y el gasoil a partir del 1 de enero y adelantó que hará una revisión del impuesto a las naftas y las retenciones a la exportación de combustibles, en el marco de una política destinada a incentivar la producción y el consumo.

Los ministros de Economía, Axel Kicillof, y de Planificación Federal, Julio De Vido, precisaron que la rebaja fue establecida a partir de un acuerdo cuatripartito alcanzado por la Nación, las provincias petroleras, las empresas hidrocarburíferas y el sector gremial.

De esta manera, ambos ministros coincidieron que se «cumplirá con el objetivo central de sostener los niveles de actividad, sin las que las abruptas oscilaciones del precio internacional incidan en el mercado interno».

«No vamos a entrar en el juego de una cuestión geopolítica que no sabemos hasta dónde se extenderá y mucho menos pensamos en bajar equipos de exploración. Lo podríamos hacer en un minuto y después necesitamos años para recuperarlos, con las consecuencias que esto tendría a nivel de pérdida de puestos de trabajo», dijo Kicillof.

A modo de ejemplo, el titular de la cartera de Economía recordó que la baja del precio internacional entre junio y diciembre -del orden del 46 por ciento- generó en Estados Unidos una «catástrofe social por el caída de 500 equipos de perforación sobre un total de 2 mil».

El acuerdo, a juicio del titular del Palacio de Hacienda, tiene un doble propósito: por un lado «reflejar en forma inédita la caída de las naftas en un 5 por ciento en pesos» y por otro «hacerlo a través de un acuerdo con la industria para sostener los niveles de actividad».

«Tenemos las herramientas para que estos cambios abruptos en los precios no incidan en los niveles de producción, lo que redundará en una pérdida menor en los balances de las empresas que operan en el país, a diferencia del 30 y hasta 40 por ciento de pérdida que se refleja en compañías de otros países», remarcó Kicillof.

En tal sentido, el funcionario añadió: «En junio, cuando el precio internacional se ubicaba en torno a los 112 dólares, Argentina lo mantuvo en 75 dólares y ahora, que el valor internacional es de 60 dólares, nosotros estamos en 70, con la mirada puesta en sostener la actividad, que es una preocupación central de este gobierno».

«Un tema que no es menor, a la hora de hacer comparaciones, es que simultáneamente a la caída del precio del petróleo distintos países devaluaron sus monedas; por caso está el ejemplo de Rusia, que lo hizo en un 69 por ciento, y Brasil, un 12 por ciento, entre otros tantos», aclaró Kicillof.

Por su parte, De Vido indicó que con esta medida se «llevó adelante una instrucción de la Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) que analizó el escenario internacional y nos pidió que reflejemos esa realidad en el usuario sin perder de vista el sostenimiento de la actividad».

«Cada 10 centavos que bajen los combustibles son 2 mil millones de pesos que se vuelcan a la economía real, al consumo», sentenció el titular de Planificación.