En su recurso, Menteguaiga consideró que el juez no tuvo en cuenta la gravedad de los hechos.

El fiscal local especializado en violencia de género apeló hoy la excarcelación concedida al hombre acusado de haber golpeado, amenazado y mantenido en cautiverio durante casi un día a su expareja, quien se desempeña como policía en Tigre, en una casa de la localidad de Troncos, de donde fue rescatada por una compañera de la fuerza de seguridad, informaron fuentes judiciales.

La apelación presentada fue presentada por el fiscal Pablo Menteguaiga, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Violencia de Género de Tigre, ante el juez de Garantías 2 de San Isidro, Orlando Díaz, quien ayer decidió excarcelar al imputado, Adrián Jeremías Marcos, de 29 años.

Fuentes judiciales informaron a Télam que, en su recurso, Menteguaiga consideró que el magistrado no tuvo en cuenta la gravedad de los hechos y el contexto de violencia de género que pone en riesgo a la víctima Macarena Bogado, de 28 años.

Además, el fiscal señaló que el acusado tuvo privada de la libertad a una policía y eso muestra la peligrosidad del agresor.

Ante la excarcelación de Marcos, la víctima dijo que se siente «muy triste y angustiada» y que va a seguir declarando ante los medios para que su situación se haga pública.

«Yo tengo que estar encerrada, mientras él se está cagando de risa. Sinceramente no lo puedo creer. Yo tengo que aparecer muerta para que hagan algo, y no sé si hacen algo si pasa eso también», expresó Bogado tras enterarse que su agresor está en libertad.

Si bien Marcos había quedado detenido acusado de los delitos de «lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género en concurso real con amenazas y privación ilegal de la libertad», ante un pedido de su defensa, el juez dispuso la excarcelación del imputado.

«Teniendo presente que el monto mínimo de pena que prevén los injustos cuya comisión se le enrostra a Marcos parten de una sanción inferior a los tres años de prisión, pudiendo además adunar que la escala máxima prevista por cada uno de los ilícitos no superan los ocho años de prisión, entiendo que (…) en caso de recaer sentencia condenatoria en la presente, esta podría ser de ejecución condicional», señaló el magistrado en uno de los párrafos de su resolución.

Además, Díaz valoró a favor de el agresor que «posee residencia y no posee antecedentes condenatorios».

El hecho ocurrió el 1 de mayo pasado en una casa ubicada en el cruce de las calles Juana Azurduy y Azopardo, en Troncos del Talar.

La propia Bogado, quien quedó con el ojo lleno de hematomas, contó la semana pasada que todo comenzó con una discusión, tras la cual Marcos agarró un cuchillo, le pegó en el pecho y la llevó al cuarto.

Según denunció la víctima, seguidamente su expareja la golpeó en el ojo derecho, la insultó y la arrastró hasta que se detuvo al ver la herida que le había provocado en la cara.

“No me siguió pegando porque me vio el ojo hinchado. En ese momento, empezó a pedirme perdón y a decirme ‘por qué me hacés hacer esto'», relató la mujer.

La denunciante recordó que Marcos le sacó el teléfono celular «porque pensó que iba a llamar a alguien» y luego intentó curarla al colocarle hielo en la zona del golpe para bajar la hinchazón.

Según el relato de Bogado, pasada la 1 de la madrugada, Marcos se despertó y, al notar que la hinchazón en la cara de ella no bajaba, decidió ir a una farmacia para comprar un medicamento, lo que fue aprovechado por la mujer para llamar, con un celular que su expareja había dejado en la casa, a una compañera, a quien le dijo que, si a las 6 no tomaba el turno, envíe un móvil policial a la casa en la que estaba retenida.

Finalmente, así se produjo la detención del agresor.

«Yo no puedo entender cómo lo pueden sacar a este tipo. Si me tengo que morir, lo haré luchando», concluyó la víctima.

Si sos víctima o conocés a alguien que sufra violencia de género, llamá al 144 las 24 horas.