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Hindú Club se consagró en la final del Nacional de Clubes tras vencer a Newman por 27 a 25, con un drop en el final. De esta forma, el conjunto de Don Torcuato obtuvo su sexta corona en el certamen federal de rugby.

El equipo de Benavídez, que jugó de local, estuvo a muy poco de alcanzar la gloria. Sin embargo, el drop de Joaquín Díaz Bonilla le permitió al Elefante alzar una vez la copa de la competencia más importante del país.

La final fue entretenida, vibrante y pareja. Hindú, gracias al alto nivel de sus individualidades, se quedó con la gloria gracias a esa patada de Díaz Bonilla que tuvo a todos en silencio durante un par de segundos en la cancha de Newman.

Es que el Bordó se imponía con sus forwards hacia el final del partido. Los gordos locales eran más que sus rivales en las formaciones móviles y también en el scrum. Y las patadas de Gonzalo Gutiérrez Taboada habían traducido ese dominio en puntos.

Por ende, Newman ganaba desde los 16 minutos del segundo tiempo cuando su fullback anotó de penal para adelantar a su equipo por 22 a 21. Otro envío del 15 local puso el 25 a 21. Y un penal de Severiano Escobio, centro de Hindú, dejó ese 25 a 24 que parecía definitivo y se revirtió con ese drop agónico.

La intensidad del juego bajó rotundamente de un tiempo al otro. El primero fue muy entretenido y no dio lugar al respiro. Empezó mejor Hindú con el try de Lautaro Bavaro al minuto de juego. Newman sintió el golpe y lo dio vuelta con dos penales de Gutiérrez Taboada y un try de Carlos Uranga.

Pero los de Don Torcuato, que volvieron a dar crédito de su chapa para jugar finales, lo dieron vuelta dos veces en la primera etapa gracias a los tries de Bautista Álvarez (a los 25 minutos) y de Sebastián Cancelliere (a los 40).

El segundo tiempo fue bien de una final. Cerrado, parejo y áspero. E Hindú, que el año pasado había quedado afuera en las semifinales, demostró su experiencia. Así, por una patada que vale mucho más que los tres puntos, festejaron los de Don Torcuato, los más ganadores de la historia del Nacional de Clubes.
  
El entrenador del campeón, Nicolás Fernández Miranda, dijo: «Vivimos esta final con mucha emoción. Hubo dos equipos que se mataron hasta el último segundo. Lo ganamos porque tuvimos un poquito más de suerte pero también tuvimos el hambre y la voluntad, en los momentos más difíciles del partido también pusimos la frialdad necesaria para definirlo. El compromiso y la pasión del grupo la verdad que emociona mucho. Creo que fue un campeonato tremendo, lo buscamos todo el año, tratamos de jugar el mejor rugby posible, la verdad que este equipo es impresionante».

Por tratarse de un partido protagonizado por dos conjuntos locales, el intendente Julio Zamora se hizo presente en Benavídez y expresó: «Fue una final dramática pero lo más importante es que dos equipos de Tigre estuvieron en la final. Tanto Newman como Hindú estaban en condiciones de ganar pero una vez más el campeonato fue para el equipo de Don Torcuato. Estamos junto a la promoción de este deporte y hoy podemos decir que los mejores equipos están en Tigre».