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Vecinos y miembros de organizaciones de Villa La Ñata y Dique Luján, como la Comunidad Indígena Punta Querandí, denuncian, una vez más, el avance de emprendimientos inmobiliarios en los últimos humedales que quedan en la zona. Puntualmente, ahora apuntan contra el futuro barrio privado San Ana, que la empresa EIDICO levanta en el campo conocido como La Bellaca, a pesar de que la obra fue clausurada por el Municipio en más de una oportunidad.

“Sabemos que el emprendimiento que se está desarrollando en La Bellaca está clausurado. Los primeros días se veía muchísimo movimiento, ahora hay menos pero sigue habiendo gente que entra y sale a trabajar”, explicó Sandra Janet Espinoza, en declaraciones para TaD.

Días atrás, se difundió un acta de clausura fechada el 3 de abril último que indicaba que la constructora había desobedecido una clausura anterior que pesaba sobre la obra llevada adelante en un predio “que contiene por lo menos tres sitios arqueológicos de pueblos originarios”, según señalaron desde la comunidad de Punta Querandí.

“El daño es irreversible. Nos vemos sumamente perjudicados los que estamos más cerca de La Bellaca, debido a que taparon los humedales y subieron los terrenos con rellenos de más de dos metros sobre el nivel de la ruta. Eso hace que nosotros literalmente hayamos quedado en un pozo”, agregó Espinoza, quien está al frente del centro cultural Am-Tema.

“Los vecinos estamos agiobiados, agotados, indignados por todo esto que vemos a nuestro alrededor. Pronto empieza otro emprendimiento cerca de nuestras casas, que abarca desde La Beatriz hasta Isla Verde y desde la ruta principal hasta el río. No sé cuántas hectáreas son, pero eso va a ser muy perjudicial para nosotros, que ya estamos en un pozo”, detalló la vecina.

Esa próxima obra corresponderá al futuro barrio San Pedro, que ya lanzó EIDICO y también formará parte de su Complejo Villa Nueva.

“No sabemos cómo luchar contra estas empresas, que son gigantes. No tenemos a nadie que nos defienda. Nosotros como vecinos autoconvocados pedimos ayuda por todos lados y no somos escuchados”, evaluó Espinoza y concluyó: “Estamos desolados y tristes por las consecuencias y porque ya no dejaron ni un humedal en Villa La Ñata”.

Daño ambiental, destrucción de reservas arqueólogicas y peligro de nuevas inundaciones integran el combo de padecimientos que vecinos y organizaciones de Villa La Ñata y Dique Luján ya están cansados de denunciar…