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Se realizó la 22° edición del Gran Premio Recoleta – Tigre, que tuvo como punto de llegada los jardines del Museo de Arte Tigre (MAT), donde vecinos y visitantes disfrutaron de una exposición de más de 50 autos clásicos.

El circuito se inició en la puerta del histórico bar La Biela, en Quintana al 600, en el barrio porteño de Recoleta. Desde allí, los autos antiguos tomaron las avenidas Figueroa Alcorta, Udaondo y Del Libertador, en la Capital Federal. Después, cruzaron los partidos de Vicente López, San Isidro y San Fernando hasta arribar a Tigre.

“Tenemos el orgullo de que el museo forme parte de este circuito tan simbólico por noveno año consecutivo. Este evento nos traslada a una época en la que muchos de nosotros no vivíamos, y donde comenzó a utilizarse el automóvil. No solo permite mostrarle una muestra atractiva a los vecinos y turistas, sino que también los invita a conocer nuestra ciudad y lo que hacemos”, destacó el intendente Julio Zamora.

Por su parte, el vicepresidente del Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina, Luis Bustelo, aseguró: “Es de lo mejor que podemos hacer para mostrar los coches más emblemáticos de nuestro país. Estamos agradecidos nuevamente al apoyo del Municipio y de los vecinos que se mostraron interesados en venir a acompañar la llegada junto con la exposición”.

Uno de los conductores participantes fue Luis Penedo, quien señaló: “Formar parte de esta carrera es como volver el tiempo atrás. Es la mejor manera de mostrar los autos clásicos y que la historia siempre esté presente”.

Otro fue Jorge Girotti, quien destacó: “Hace varios años que participo de este circuito. Mantener el auto es todo un desafío, pero cuando lo manejás te da una satisfacción enorme. Por suerte, año tras año demostramos que se puede hacer con total seguridad”.

Al llegar a la meta, los conductores y los copilotos de los autos clásicos, con atuendo típicos de la época, recibieron el aplauso de los presentes. Luego, los vehículos fabricados entre 1896 y 1919 quedaron en exposición en los jardines del MAT. La jornada también contó con el acompañamiento musical de La Creole Jazz Band.

Los orígenes del Gran Premio Recoleta – Tigre se remontan al principio del siglo XX, en los años de apogeo de la “Belle Epoque”. La carrera tuvo su inicio en 1906 y también unió el barrio porteño con el distrito. Fue la primera de tipo rally en América del Sur y permitió avanzar con la apertura de la Avenida del Libertador, porque impulsó la construcción de puentes y el camino hasta Tigre. La iniciativa para rememorar el circuito surgió hace 22 años, y desde hace nueve tiene como lugar de llegada el museo local.