Con goles de Lucas Janson y Jonathan Silva, en contra, el conjunto de Pedro Troglio le ganó 2 a 0 a Boca y lo dejó prácticamente sin chances de pelear el campeonato. En Victoria, el Matador fue efectivo y superó sin atenuantes a un Xeneize que fue protagonista de una floja actuación en todas sus líneas y ahora deberá mentalizarse en el duelo copero ante Racing.

A Boca se le puso tan negro el campeonato como la camiseta que estrenó anoche. Es que el el técnico Guillermo Barros Schelotto intentó hacer con los suplentes lo que todavía no consiguió armar con los titulares, y así le fue: muy mal.

Por eso Boca está hoy a 11 puntos del líder de la Cona 2, Lanús, y a siete de su escolta Huracán, con la posibilidad de que sean nueve si hay un ganador entre los terceros, Estudiantes de La Plata y Atlético Tucumán.

Y esto circunscribe así sus chances de llegar a Copa Libertadores 2017 solamente a si gana la actual edición de este certamen o, en su defecto, consigue la próxima Copa Argentina.

Lo del Tigre de Pedro Troglio, por contrapartida, fue orden, confianza y búsqueda, aprovechando esencialmente las bandas y los pertinentes pelotazos cruzados que tanto complicaban a la defensa Xeneize, sobre todo porque los laterales no cerraban detrás de los centrales.

Fue más el conjunto local de principio a fin, generando las mejores acciones de peligro cerca de la valla defendida por Agustín Orión durante el primer tiempo desde los sensibles pies de Lucas Menossi, y lo repitió en el segundo período aprovechando la ineficacia ofensiva de su rival, al punto que Barros Schelotto necesitó hacer ingresar a Carlos Tevez, quien había sido reservado al banco de suplentes por primera vez desde que volvió al club.

Es que el Matador fue superior en dos lugares claves de la cancha, ambas áreas, ya que el medio campo decidió utilizarlo solamente como un lugar de tránsito rápido, lo que le permitió también sorprender a su rival en el retroceso.

Y así, por lo expuesto, fue que llegaron los goles del anfitrión, luego de dos centros cruzados desde la derecha y la izquierda, respectivamente, que desnudaron las fragilidades de los marcadores laterales boquenses.

El primero en fallar fue Nahuel Molina, quien no supo cerrar un centro llegado desde la derecha y a sus espaldas entró Janson para cabecear al gol cuando transcurrían 19 minutos del segundo tiempo.

Y apenas tres minutos después fue Silva el responsable de la segunda conquista de los dueños de casa, aunque lo suyo fue mucho más grosero, ya que quiso despejar un centro desde la izquierda con su pierna menos hábil, la derecha, y terminó clavando el balón en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por Orión.

Fue en definitiva una noche “de diez” para los tigrenses, que además llegaron a esa cantidad de puntos en el torneo y celebraron estos dos juegos con Troglio en los que visitaron a Racing y casi le ganan en Avellaneda (Ricardo Noir logró sobre el descuento el empate 3-3), y se dieron el gusto de vencer a Boca, justamente dos equipos que por estas horas andan con la cabeza metida de lleno en la Libertadores (la Academia también perdió con Aldosivi), donde comparten zona con riesgo de no pasar de ronda.