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A partir del reclamo del intendente Julio Zamora, el martes venidero se llevaría a cabo la sesión extraordinaria para considerar el proyecto de ordenanza que autoriza el ingreso del servicio de transporte público a Nordelta, a través de la línea de colectivos 723.

Si bien en la última sesión ordinaria del año no se reunieron los votos necesarios para que el cuerpo deliberativo pudiese realizar el tratamiento sobre tablas de la iniciativa emanada desde el departamento ejecutivo, a partir de la repercusión creciente de las denuncias de discriminación efectuadas por empleadas domésticas se estima que la semana próxima estarán las manos necesarias para aprobarla.

Más allá de las presiones de habitantes y representantes vecinales del complejo de countries para impedir el avance del proyecto, hasta desde la empresa Nordelta salieron a reconocer la necesidad de que los colectivos ingresen a la autodenominada “ciudad – pueblo” en la que ya residen 35 mil personas y trabajan 10 mil.

“Estamos trabajando para que entre el colectivo 723, que sea un transporte para todos con SUBE como sucede en cualquier ciudad”, expresó el director ejecutivo de Nordelta S.A., Diego Moresco, quien agregó: “Nuestro objetivo es ser una ciudad integrada con el Municipio, abierta, inclusiva, diversa y segura”.

Según reconoció Zamora días atrás, desde principios de año se estaba evaluando la posibilidad de que el servicio de transporte público recorra las avenidas principales de la megaurbanización enquistada en el centro del distrito. Sin embargo, las denuncias de discriminación de las empleadas domésticas para el uso de las combis de la firma Mary Go “desencadenó la decisión de mandar el proyecto rápidamente”, explicó el jefe comunal.

El 7 de noviembre último, trabajadoras realizaron una protesta en el camino Bancalari – Benavídez para visibilizar los hechos de segregación a los que son sometidas a diario, cuando los choferes no las dejan subir a las combis con diversas excusas. Según manifestaron las denunciantes, los “propietarios” -tal como se definen los habitantes de Nordelta para diferenciar su estatus- no quieren viajar con ellas.

Además, días atrás, un caso de estas recurrentes situaciones de discriminación fue filmado por una empleada. En el video que se hizo viral, se ve y escucha con claridad cuando un chofer le impide abordar una unidad que estaba vacía, y a la que ya habían subido otras personas, con la excusa de que era “una orden de la empresa”.

En este contexto, el HCD tendrá la próxima semana una nueva oportunidad para ponerle fin al inadmisible apartheid nordelteño.