Al cumplirse un nuevo aniversario del asesinato del padre Pancho Soares, que fue perpetrado por miembros de la Tripe A en 1975, el concejal Federico Ugo visitó la capilla de Carupa en la que se desempeñaba el sacerdote. Allí, se reunió con el actual párroco Jorge Marenco, quien integra el Grupo de Curas en Opción por los Pobres, y cooperativistas que se encuentran realizando mejoras en el lugar.

«El recuerdo permanente de la comunidad y las acciones de los organismos de derechos humanos mantienen viva la figura de Pancho Soares», expresó el edil del FPV, quien recordó que el religioso fue declarado «Ciudadano Ilustre Post-Mortem» por el Concejo Deliberante en 14 de junio de 2011.

El año pasado, cuando se cumplieron los 40 años de su asesinato, la comunidad impulsó el pedido para declarar patrimonio histórico a la vieja capilla de madera donde Soares daba sus misas. Y en la sesión del 24 de mayo pasado, por unanimidad, se aprobó esa propuesta.

La declaración de «Patrimonio Histórico y Cultural» por su valor para la comunidad tigrense de la capilla incluyó una solicitud para que el intendente Julio Zamora «evalúe y planifique las obras correspondientes para su cuidado y mantenimiento». Sin embargo, hasta el momento no se llevaron a cabo obras.

Al respecto, Ugo manifestó: «En estos actos se demuestra la hipocresía de un intendente que declara vecino ilustre a Pancho, que acepta la votación de sus concejales para declarar patrimonio histórico y cultural la capilla y mantenerla, pero que no ejecuta esas declaraciones ni las hace cumplir».

«Por suerte, existe una comunidad que si valora la historia del padre Pancho; y pese a que el Municipio no piensa cumplir con su deber, va a ser el pueblo de Tigre el que siga manteniendo viva su figura y recuperando ese patrimonio histórico que significan no solo la capilla sino toda su obra», agregó el concejal.