Las malas condiciones climáticas de este otoño ya habían provocado la postergación, en dos ocasiones, del esperado estreno. Pero, finalmente, la lluvia de ayer no impidió la inauguración del Museo Autónomo de Gestión Indígena, un nuevo hito en la lucha de una década por la preservación de Punta Querandí.

Bajo un cielo amenazante, decenas de personas transitaron por la deteriorada calle Brasil y cruzaron el Arroyo Garín en una vieja embarcación arrastrada por una soga para arribar al sitio reivindicado como sagrado por integrantes de pueblos originarios para sumarse a la celebración de apertura del espacio que condensa los hallazgos arqueológicos con la historia del lugar.

Pasadas las 11, en medio de una garúa recibida por los presentes como una bendición, los miembros del Movimiento en Defensa de la Pacha (MDP) no ocultaron la emoción por la presentación de la estructura de maderas y chapas levantada con mucho esfuerzo y perseverancia en el predio situado en el límite de las localidades de Dique Luján (Tigre) e Ingeniero Maschwitz (Escobar).

“Gracias por esta lluvia que nos está bendiciendo”, manifestó Santiago Chara, vecino de Benavídez y miembro del pueblo qom. “Bienvenidos a la tierra de nuestros antepasados”, agregó Reinaldo Roa, habitante de La Paloma e integrante de la cultura guaraní.

Valentín Palma Callamullo, una de las caras más visibles de la lucha por la preservación de Punta Querandí del avance de los desarrollos inmobiliarios de la empresa EIDICO, expresó: “Es un día clave. Pasamos a otra etapa. Humildemente vamos a interpretar las reliquisas que dejaron nuestros antepasados”.

Muy emocionado, Alberto Aguirre, quien estuvo al frente de los trabajos de construcción, sintetizó: “Fueron diez años de lucha, fueron diez años de esperar este momento”.

Tras la apertura del espacio, Pablo Badano resumió en diálogo con TaD la importancia de este nuevo paso en la historia de lucha del MDP: “La tierra ya la poseemos nosotros, somos la comunidad de Punta Querandí, hacemos las construcciones y gestionamos el lugar, porque si bien fue una búsqueda nuestra hacer que las autoridades del Estado se comprometan, la realidad es que no lo quisieron hacer y por algo no se dio, y tal vez lo que corresponda sea esto, que sean los propios hermanos y hermanas de pueblos originarios con vecinos no indígenas que adhieren a la causa los que se organicen y defiendan el lugar, quizás termina siendo hasta lo más lógico que los propios indígenas cuiden el legado de los ancestros”.

-¿De qué se trata este nuevo espacio?
-Es un museo, por llamarlo así pero podría tener otro nombre, porque el museo en realidad es algo más de la ciencia occidental que históricamente oprimió a los pueblos indígenas, que los muestra como objetos. Esto es otra cosa, porque está hecho por los mismos indígenas y ellos cuentan su propia historia, quizás hasta incluso no debería llamarse museo, por eso le pusimos un nombre muy fuerte que es Museo Autónomo de Gestión Indígena para que se entienda que no es cualquier tipo de museo, acá no manda la academia ni el Estado, lo dirige la propia organización y la comunidad.

-¿Qué historias cuenta este lugar?
-Este museo cuenta la historia indígena pero también cuenta el presente de la zona, cuenta cuáles eran los pueblos originarios que habitaban acá y muestra los materiales arqueológicos encontrados en el lugar, pero también hace un recorrido no solo por todo el conflicto sino por toda la historia de Buenos Aires y la región. Entonces arranca por lo prehispánico y pasa por lo que fue la resistencia a la conquista, incluyendo el ajusticiamiento de grandes militares como Juan de Garay, pero también llega al pasado reciente con la creación de Dique Luján y la aparición de Ana María Martinez en Punta Querandí en 1882. No estamos hablando de 2.000 años sino de 400 años de colonización y las tierras pasaron por pocas manos: las tomó un europeo que se las dio Garay, que las repartió, luego pasaron a Juan de Benavídez y después a Benito Villanueva hasta que se lotearon para crear Dique Luján y La Ñata.

-También se ocupa de la actualidad.
-Está la historia de los pobladores del lugar que se ven afectados por los megaemprendimientos, o sea que el museo habla también de las problemáticas del siglo XX y el siglo XXI con la aparición de los barrios privados y lo que generaron: inundaciones, etcétera.

-Más allá de los inconvenientes para acceder al sitio desde la caída del puente, ¿creen que este museo convocará a más personas a Punta Querandí?
-Más allá de las limitaciones, el lugar es visitado igual por la gente y este museo va a dar fuerza para pedirle al Municipio que, al tener un lugar educativo tan importante y pionero en muchas cosas, garantice un acceso digno. Así que confiamos en que va a venir mucha gente, la idea siempre fue que Punta Querandí se abra a toda la sociedad, generar actividades que atraigan. Y esto es un paso más.

-¿Tienen miedo de que se reiteren los ataques a las instalaciones de este sitio, como este museo?
-Creemos que todo lo que nos puedan hacer nos va a terminar fortaleciendo. Nos organizamos de una manera tal para que haya gente permanentemente en el sitio. Igualmente, nos parece que las autoridades tienen que garantizar la seguridad y la Justicia tiene que ir a fondo para investigar los ataques anteriores, aunque no lo está haciendo. Hay una complicidad total de las autoridades políticas y judiciales que nos están dejando acá abandonados a ver si el león nos come, y resulta que el león no nos puede comer y pasa el tiempo y seguimos estando.

-¿Cuáles son los próximos pasos del MDP?
-Los próximos pasos son fortalecer la comunidad de Punta Querandí con iniciativas que vamos a encarar ante organismos del Estado. Ahora tenemos un museo y vamos a pedir un reconocimiento como lugar educativo, ya que hay leyes y convenios que obligan al Estado a reconocer a las instituciones educativas propias de los pueblos originarios.