En el ingreso a Villa La Ñata, medio centenar de personas se manifestaron para denunciar la “avanzada inmobiliaria” contra los últimos humedales de la localidad Dique Luján. En la calle Loreto y el Arroyo El Claro, a un kilómetro del recreo del ACA, los presentes repartieron volantes y rechazaron con banderas y pancartas la reactivación de distintos proyectos de barrios privados y la amenaza de desalojo de Punta Querandí, a raíz de un un juicio iniciado por el empresario Jorge O’ Reilly, de la desarrolladora EIDICO.

Entre los manifestantes, estuvieron integrantes de las comunidades indígenas Punta Querandí (Paraje Punta Canal) y Cacique Ramón Chara (Benavídez), el Colectivo Cultural (Ingeniero Maschwitz), el Centro Cultural Am-Tema (Paraje El Faro) y la Agrupación Peronismo 26 de Julio, y vecinos autoconvocados que en marzo del año pasado presentaron un petitorio al Municipio exigiendo la no aprobación de más urbanizaciones cerradas.

El lugar elegido para la protesta fue la entrada al campo conocido como La Bellaca, de 60 hectáreas, donde los presentes explicaron que se ubican tres sitios arqueológicos indígenas. Allí, EIDICO comenzó construir el barrio privado Santa Ana, que forma parte de su Complejo Villa Nueva.

Otra obra que preocupa a los denunciantes es la tercera etapa del proyecto El Yatch de Nordelta, que se levanta cerca de la rotonda de ingreso a La Ñata. Los manifestantes remarcaron que este megaemprendimiento generará inundaciones, entre otras problemáticas.

“Fue algo muy hermoso lograr una movilización de tantas personas y llegar hasta ese lugarcito que está medio apartado, entre medio de todos los countries”, señaló Alberto Aguirre, de la comunidad indígena Punta Querandí. y agregó: “Este avance desmesurado está llevando a la desaparición de gran parte del humedal que es el filtro natural del agua que tomamos; avasallan sitios arqueológicos, la vegetación, el hábitat natural de todos los animales, hacen un desastre ecológico”.

“Fue un paso muy importante”, evaluó Sandra Janet Espinosa, del Centro Cultural Am-Tema. Mientras que una de sus vecinas, Araceli López, añadió: “Somos tantos los que vivimos por acá y vamos a sufrir las consecuencias de estos nuevos barrios altos”.

Por su parte, Santiago Chara, de la comunidad qom de Benavídez, relató: “Vimos mucha aceptación de los que pasaban, casi todos agarraban el volante, la gente está tomando más conciencia”.

Según habían adelantado los organizadores de la protesta, esta nueva “avanzada inmobiliaria” se da porque “el fallo judicial del Juzgado Federal de San Isidro, que prohibía autorizar nuevos emprendimientos, ha sido neutralizado a través de distintas apelaciones” y porque el gobierno provincial “le devolvió a los municipios como Tigre la potestad de aprobar los estudios de impacto ambiental de estas grandes obras”.