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Más de 200 personas, entre familiares y vecinos, se movilizaron ayer hasta el Centro Médico El Talar, ubicado en Ruta 197 y Autopista Panamericana, para reclamar por la muerte de Alma Méndez, de cinco años.

Los manifestantes no dudaron en relacionar el fallecimiento de la niña con un caso de “mala praxis” y apuntaron contra los profesionales que la atendieron en dicho establecimiento sanitario.

Según explicó la abuela María Cristina Agüero, la chica ingresó el jueves pasado a la clínica para recibir asistencia por un cuadro de dolor estomacal, “caminando y bailando”, pero en el sector de guardia le suministraron un medicamento que aceleró su ritmo cardíaco y le provocó la muerte luego de cuatro infartos.

Por su parte, la mamá Johanna Sánchez apuntó contra el director del sanatorio, Martín Orian, quien le dijo que la niña “ingresó grave”, según manifestó la mujer, quien insistió en que su hija no recibió una atención adecuada.

Sánchez también destacó que mañana se conocerán los primeros resultados de la autopsia que se le practicó a la menor.