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El galardonado en 1980 con el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, fue recibido por el padre Néstor «Nepi» Cruz García y el concejal Federico Ugo en la Capilla Medalla Milagrosa, situada en uno de los barrios más populares de Troncos del Talar. El visitante charló con vecinos en una breve recorrida por la zona, antes de dirigirse a General Pacheco, donde presentó su obra «Vía Crucis Latinoamericano».

«Estamos en el barrio viendo la situación de la gente. Esperemos que cuanto antes terminen las viviendas. Parece que Tigre tiene distintos rostros, un rostro pudiente y otro realmente necesitado de que se resuelvan sus problemas», manifestó el activista a metros del complejo habitacional inconcluso, que fue iniciado por la Fundación Madres de Plaza de Mayo y luego pasó a manos del Municipio.

«El Vía Crucis de nuestros pueblos es la pobreza, la marginalidad, la violencia social y estructural. La mejor seguridad es la educación, la salud, son las condiciones de vida; no poner más policías, más represión, más control social», señaló Pérez Esquivel tras visitar la precaria vivienda de «Polenta», un vecino que trabaja de carrerro y ayuda a jóvenes a través de una murga.

A metros de un potrero, con los gritos de los goles de fondo, Pérez Esquivel se refirió al reclamo de los denominados fondos buitres: «Nosotros hace más de 30 años le estamos diciendo a todos los gobiernos que hagan una auditoría sobre la deuda legítima y la deuda ilegítima. Hoy estamos pagando todo. Y esto resta recursos para la vida del pueblo».

En el mismo sentido, el fundador del Servicio Paz y Justicia señaló: «Es un saqueo que se tenga que pagar una deuda inmoral, injusta, que ya se pagó muchas veces. Yo la llamo la deuda eterna».

Para superar las situaciones de exclusión que padecen amplios sectores de la sociedad, Pérez Esquivel propuso: «Los pueblos tienen que ponerse de pie, ser protagonistas y constructores de sus propias vidas e historias. Es la única forma, porque los gobiernos están condicionados».

Por su parte, Ugo expresó: «Estamos honrados de que Pérez Esquivel nos acompañe para poder mostrarle a él, y a través de él a miles de argentinos, lo que sucede en Tigre: el Tigre lindo, para el turista; y el Tigre del tigrense, del vecino que todavía no tienen cloacas ni agua potable, que va al centro de salud y no tiene la prestación correspondiente».

Para solucionar estas problemáticas, el edil del Frente para la Victoria psotuló: «Tienen que existir dos cuestiones que son imprescindibles: las políticas públicas y la organización popular; como militantes sabemos que esa es la salida».

«En Tigre, la mayor inversión en seguridad tienen que ser en inclusión juvenil. Además de patrulleros y cámaras, nosotros estamos impulsando una escuela municipal de artes y oficios, un área de prevención en adicciones, una secretaría de juventud y una propuesta de primer empleo. Esta es nuestra pelea, que Tigre además de ser disfrutado por el turista sea disfrutado por el tigrense», concluyó el concejal.

Tras su recorrida por Troncos, Pérez Esquivel se trasladó al Instituto de Políticas Públicas Eva Duarte, en General Pacheco, donde junto a su esposa Amanda Guerreño presentaron la realización audiovisual «Vía Crucis Latinoamericano». Allí, fue distinguido por los anfitriones como «Ciudadano Ilustre del Pueblo de Tigre», en oposición a los concejales massistas que en la última sesión del HCD se negaron a declararlo formalmente como «Ciudadano Ilustre».