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Fabián Gerardo Tablado, quien en 1996 asesinó de 113 puñaladas a su novia Carolina Aló en Tigre Centro, recuperará su libertad el 28 de febrero cuando tenga cumplida la pena. En este contexto, la Justicia ordenó una nueva pericia psicológica y psiquiátrica para saber si el femicida es peligroso para su exesposa y sus hijas mellizas de 11 años, con el fin de tomar medidas de resguardo para ellas.

El hombre, de 46 años, fue trasladado esta mañana desde la Unidad 21 de Campana, donde en 11 días terminará de cumplir su condena, a la Asesoría Pericial de San Isidro, ubicada en Moreno 623 de ese distrito, para ser sometido a esta nueva evaluación.

«Es inevitable que el sábado 28 de febrero Tablado recupere su libertad, de eso no hay marcha atrás porque cumplió su pena completa. Lo que se busca con esta medida es ver si este hombre es
un potencial peligro para la mujer a la que amenazó estando preso, lo que le valió una segunda condena, y para sus hijas, y que en ese caso la Justicia de Familia tome recaudos», explicó una fuente judicial a la agencia de noticias Télam.

La medida fue dispuesta por el juez de Ejecución Penal de San Isidro, Alejandro David, a pedido del fiscal Rodrigo Caro, quien basó su planteo en la Convención de Derechos del Niño, la Ley Provincial de Violencia Familiar, la Ley Nacional de Violencia contra la Mujer y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará).

Según explicó la fuente, el fiscal solicitó que en primer lugar se evalúe «si Tablado es peligroso para sí y para terceros», y luego «si es necesario privarlo del ejercicio de la responsabilidad parental» hacia sus hijas mellizas de 11 años.

Para hacer el seguimiento de lo que surja en las pericias, el juez notificó al Juzgado de Familia de Tigre -jurisdicción donde viven su exesposa y sus hijas-, que será el fuero que deberá actuar en caso de detectarse algún riesgo.

También fueron avisados la Dirección de Género del Municipio de Tigre, el Servicio Local de Promoción y Protección de Derechos del Niño y la Asesoría de Menores.

La Justicia también le informó de la pronta liberación de su expareja a la docente Roxana Villarejo, con quien se casó el 14 de septiembre de 2007 en el penal de Florencio Varela.

Segunda condena

A raíz de una serie de amenazas que recibieron Villarejo y su madre, Tablado fue condenado nuevamente por «coacción» en un juicio abreviado en el que la Justicia Correccional de San Isidro le
dio otros dos años y medio de prisión, lo declaró reincidente y le fijó una pena única de 26 años y seis meses de prisión.

Si bien esa condena debía agotarse en 2022, el beneficio de la derogada ley del «2×1» y los cursos que realizó en prisión como «estímulo educativo» harán que se dé por concluida el próximo 28 de febrero, cuando el femicida recuperará la libertad.

Por su parte, Edgardo Aló, el padre de la víctima, presentará mañana en el Juzgado de Ejecución Penal de San Isidro, situado en Avenida Centenario 456, las más de 100 mil firmas que juntó a través de una petición en el sitio Change.org para que el asesino de su hija no sea liberado, aunque está al tanto de que esta situación es irreversible.

El asesinato

El crimen de Aló, uno de los casos más resonantes de la historia criminal argentina, ocurrió el 27 de mayo de 1996 en la casa de la familia Tablado, ubicada en Albarellos 348, en Tigre Centro.

La joven, de 17 años, estaba de novia con Tablado, por entonces de 20 años, con quien cursaba sus estudios secundarios en el turno vespertino de la escuela Marcos Sastre, también de Tigre Centro.

Ese día, alrededor de las 22, la pareja dio distintas excusas para retirarse antes del horario de salida del colegio y fueron juntos al domicilio de Tablado, donde no estaban sus familiares.

Allí, de acuerdo a lo que declaró el femicida, tuvieron relaciones sexuales y luego se inició una discusión por celos que derivó en el asesinato.

Tablado persiguió a Aló por varios ambientes de la casa -escaleras, cocina y garaje- y la mató de 113 puñaladas aplicadas con cuatro armas blancas halladas en la escena del crimen: una cuchilla de cocina, dos cuchillos de mesa marca Tramontina y un formón de carpintería.

Luego, el asesino escapó, le confesó lo sucedido a un amigo y se escondió debajo del puente de la calle Tedín, a unas 20 cuadras del lugar del crimen y seis de la escuela, donde, unas horas más tarde, fue detenido por efectivos policiales.

El juicio se realizó en 1998 y como en aquella época no existía la figura del «femicidio», la fiscalía y la querella acusaron al entonces joven por homicidio agravado por alevosía. Sin embargo, la Sala III de la Cámara Penal de San Isidro terminó condenando a Tablado a 24 años por homicidio simple, quien, de esta manera, evitó la prisión perpetua.