Más de 70 autos clásicos, anteriores a 1919, participaron de la 21° edición del Gran Premio Recoleta – Tigre, una prueba que se inició como todos los años en el bar La Biela y culminó en el Museo de Arte (MAT).

El intendente Julio Zamora recibió en los jardines del emblemático edificio local a los conductores – propietarios de los pintorescos vehículos, quienes se vistieron como a principios del siglo pasado para aportarle más colorido a la jornada. Además, se desarrolló un espectáculo de jazz para el disfrute de los presentes.

“Esta carrera es un ícono del automovilismo argentino. Los vecinos tienen la oportunidad de disfrutar junto a sus hijos de una exposición de autos de época que no suelen verse en la ciudad y recorrer también el Museo de Arte Tigre”, destacó el jefe comunal.

Esta actividad fue organizado por el Club de Automóviles Clásicos (CAC) con la colaboración del Municipio, con el objetivo de conmemorar la primera competencia de deporte motor en ruta abierta del país. Iniciada a principios del siglo XX, en la “Belle Époque”, esta carrera unía el barrio porteño con el distrito.

Entre los protagonistas de la jornada, estuvo Jorge, un coleccionista de 47 años que integra la Asociación Automóviles Antiguos (AAA) de Lanús. “Soy dueño de un Ford T de 1914. Venimos todos los años con mis padres e hijos a disfrutar de la exposición. Es un hobby que se comparte en familia”, remarcó el visitante.

Otro de los personajes que acapararon la atención fue Héctor, un maestro artesano de carrocerías, quien acondicionó varios de los vehículos en exhibición. “Mis padres corrían autos antiguos y aprendí con ellos el oficio”, dijo. Por su parte, su esposa Mabel aportó: “Somos de Tigre, de General Pacheco, y nos gusta este tipo de eventos que se organizan en el distrito. Somos amigos de los autos viejos”.