El Concejo Deliberante declaró por unanimidad de “Interés Legislativo Municipal” la restitución de los restos óseos de 50 indígenas que fueron excavados de los sitios arqueológicos Arroyo Garín, La Bellaca y Arroyo Sarandí, que estaban ubicados dentro del actual partido de Tigre y fueron destruidos durante la construcción de los complejos urbanísticos privados Nordelta y Villa Nueva.

El proyecto aprobado fue impulsado por los concejales del Frente de Todos Javier Parbst, Rodrigo Molinos y Luis Samyn Ducó, luego de recibir a representantes de la Comunidad Indígena Punta Querandí (Dique Luján) y la Comunidad Qom Cacique Ramón Chara (Benavídez).

Según remarca la iniciativa, el respaldo al proceso de restitución de estos restos óseos es «una forma de empezar a saldar la histórica deuda existente con las comunidades indígenas».

Estos esqueletos fueron desenterrados de los cementerios indígenas durante las décadas pasadas y actualmente están en poder de arqueólogos que se resisten a las devoluciones.

«Los gobiernos tienen que respetar los enterratorios de nuestros antepasados. Recuperar sus cuerpos va a fortalecer nuestra espiritualidad y eso va a hacer que más personas se reencuentren con sus raíces», destacó Reinaldo Roa, de la Comunidad Indígena Punta Querandí.

En la misma línea, Santiago Chara, de la Comunidad Qom Cacique Ramón Chara, enfatizó: «Los pueblos originarios desde tiempos remotos siempre vivieron y murieron en comunidad. Quisiera que los arqueólogos se den cuenta de lo mal que están haciendo y devuelvan los cuerpos. Nos sentimos incompletos. Es muy necesario para nuestra cosmovisión que sean reenterrados nuevamente en sus lugares».

«Esta declaración del Concejo Deliberante es una manera de reconocer que Tigre es territorio indígena y que hay comunidades existentes en las cuales se basan estos reclamos. Es parte de una reparación histórica que está pendiente desde el Estado», remarcó Soledad Roa, también de la Comunidad Indígena Punta Querandí.

Meses atrás, el Instituto Nacional de Asuntos Indígena definió su postura a favor de la restitución de los restos óseos, en el marco de una demanda de larga data que todavía encuentra obstáculos en históricos funcionarios provinciales del área de Patrimonio y los arqueólogos que mantienen la posesión de los esqueletos.

La comunidades indígenas locales establecieron que uno de los esqueletos será reenterrado en Punta Querandí, a pocos metros de donde fue excavado, y otros siete serán restituidos en La Bellaca, en Villa La Ñata. Con respecto a los 42 restantes sacados del sitio arqueológico conocido como Arroyo Sarandí, destruido durante la construcción de Nordelta, todavía no se definió el lugar de la restitución.

«Hay voluntad política desde el Municipio de aplicar los derechos de los pueblos originarios, esto ya lo había manifestado el intendente Julio Zamora a principios de año. Tigre va ser el primer distrito del área metropolitana de Buenos Aires donde se cumpla con la Ley Nacional 25.517, que ordena restituir los restos óseos a las comunidades para que los mismos sean reenterrados según sus propias culturas y tradiciones», valoró el concejal Parbst, uno de los autores del proyecto aprobado.

Mientras que el propio Zamora, durante el anuncio del acuerdo por el conflicto territorial de la comunidad Punta Querandí, en febrero pasado, adelantó que será «un acto reparador que estos esqueletos vuelvan a los lugares de donde fueron excavados como una manera de respetar la cosmovisión de los pueblos que nos antecedieron en lo que hoy es nuestro querido distrito».