quijano1

En una misa llena de emoción, el sacerdote José Luis Quijano se convirtió en el párroco número 60 de la histórica Inmaculada Concepción, situada en Tigre Centro. De encuentro participó el obispo de la Diócesis de San Isidro, Oscar Ojea, y el párroco saliente, Roberto Barón.

Durante el transcurso de la ceremonia, monseñor Ojea le agradeció a Barón por su trabajo ministerial y le entregó a Quijano los Santos Evangelios que utilizará en las misas.

En su primer discurso ante los feligreses, Quijano, quien fue elegido por el Papa Francisco como uno de los 1.000 Misioneros de la Misericordia en el Mundo, resaltó la cantidad de turistas que visitan el distrito a lo largo del año como una oportunidad para mantener las puertas abiertas y dar a conocer las riquezas de la fe.

En dicho marco, el párroco destacó: «Estoy admirado por la comunidad de Tigre. Es un lugar muy atractivo y quiero que la pastoral se entrelace con la propuesta turística para poder darle fe también a los que vienen a Tigre a descansar. Además, quiero crear puentes con la cultura y unir las orillas mediante la misericordia».

Presente en la misa, la presidenta del Concejo Deliberante, Alejandra Nardi, señaló: «Creemos que es muy importante trabajar con aquellos que tienen una visión y una vocación social, como la que impulsa el intendente Julio Zamora desde su gestión. Apostamos a que este párroco pueda hacer su ministerio y acompañar a la comunidad».

También participó de la ceremonia el director de la Agencia de Cultura, Daniel Fariña, quien expresó: «Es un día muy importante para toda la comunidad. Esta iglesia es un lugar con mucha trascendencia histórica no solo para Tigre, sino para toda la Argentina». Y en vistas a próximas actividades, añadió: «Ya conversamos con el padre Quijano y nos contó que está muy entusiasmado con continuar y profundizar los trabajos culturales que hacemos en conjunto».

La parroquia Inmaculada Concepción es la segunda en antigüedad en toda la Diócesis de San Isidro. Construida en 1776 a base de adobe y con un techo a dos aguas, se trata de un verdadero punto histórico. El templo fue testigo de la Reconquista de Buenos Aires encarada por Santiago de Liniers en 1806 y, en 1813, vio marchar a los granaderos de José de San Martín hacia la batalla de San Lorenzo.