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Al igual que en otras terminales automotrices del país, Ford anunció a su personal esta semana que unos 300 operarios quedarán suspendidos hasta fin de año. La medida está sustentada en la merma de la producción y la caída de las ventas a Brasil.

La firma de origen estadounidense también ofreció retiros voluntarios “con el fin de posibilitar la salida de la empresa del personal que así lo desee, evitando de esta forma despidos no queridos”, según se explicó en un documento interno.

Además de la depresión del mercado nacional, Ford está particularmente afectada por la crisis económica en Brasil, ya que el 80% de su producción en la Plata Pacheco está destinada a ese país. La marca del óvalo prevé fabricar 87 mil unidades este año y un volumen similar en 2017, cuando su capacidad instalada le permitiría llegar a 110 mil vehículos anuales.

Según los datos de julio de ADEFA, las automotrices cerraron el primer semestre con un retroceso del 14% en la producción y una disminución del 32% en las exportaciones acumuladas en comparación con el mismo período del año pasado. Esta tendencia se acentuó incluso durante junio y julio.