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La asociación de extrabajadores detenidos – desaparecidos de Ford pidió la expropiación del quincho del complejo fábril ubicado en Ricardo Rojas, donde funcionó un centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura cívico – militar.

El reclamo se realizó durante un encuentro que los exobreros organizaron frente a la planta situada en el distrito, que contó con la presencia del jefe de bloque de concejales del Frente para la Victoria, Federico Ugo, y otros funcionarios y militantes locales.

El petitorio será presentado en la Cámara de Diputados provincial, donde se buscará su tratamiento sobre tablas.

«La lucha del pueblo por verdad y justicia y la política de derechos humanos implementada por el gobierno nacional han permitido avanzar en los juicios sobre los responsables militares. Sin embargo, en causas como la de Ford, donde se toca la responsabilidad de multinacionales o sectores económicos con poder, parece hacerse lento y hasta nulo el avance de la justicia», remarcó Ugo.

«Este es un ejemplo claro de como las corporaciones, económicas y judiciales, pretenden dejar impunes delitos de lesa humanidad sufridos por trabajadores de nuestro pueblo», agregó el edil.

Según el testimonio de sobrevivientes y familiares, al menos 25 delegados de base pertenecientes a la comisión interna de Ford fueron detenidos y desaparecidos por su militancia sindical y política, muchos de ellos durante su jornada laboral, entre marzo y agosto de 1976.

Los trabajadores detenidos permanecían durante un tiempo en las instalaciones de la fábrica, donde eran torturados por miembros de las fuerzas armadas con la participación de personal jerárquico de la empresa automotriz, hasta ser trasladados a las comisarías de Ingeniero Maschwitz y Tigre, antes de ser asesinados.

Durante su testimonio en la causa de Campo de Mayo, el sobreviviente Carlos Propato manifestó: «Los obreros eramos torturados dentro de la misma planta. Hubo una total complicidad de Ford. Los milicos estaban apostados en el quincho de la fábrica, eran 400 militares. Ford les daba comida, alojamiento y le pagaba la nafta. Después de detenernos, a nuestros familiares les mandaban telegramas desde la fábrica diciéndoles que nos presentáramos a trabajar».