Vecinos del Delta aseguraron que se sienten «más seguros» viviendo en las islas que en el continente, con relación al riesgo de contagio de coronavirus, aunque admitieron su malestar por el recorte en los días y los horarios de circulación de las lanchas colectivas y almaceneras.

«Lo que más nos complicó desde la cuarentena fue el hecho de no poder ir a Tigre porque sacaron varios servicios de las lanchas», dijo Marcelo, quien reside en el Río Caraguatá.

Según este isleño, quien vive junto a su esposa y sus dos hijos y trabaja en Capital Federal, hay tres servicios de lanchas por la mañana para ir hacia Tigre y, luego del mediodía, otros tres de regreso.

«Si hay que ir a comprar mercadería, la lancha pasa a las 8 de la mañana y regresa a las 18.30, por lo que tengo que estar todo el día en el Tigre esperando para volver y eso es lo peligroso por el contagio de coronavirus», explicó Marcelo.

Otro de los problemas que tienen los isleños es la provisión de alimentos, ya que las lanchas almaceneras recortaron sus frecuencias semanales.

«Pasaba cuatro veces por semana y ahora solo dos veces, y si la marea baja, no pasa porque se atasca», aseguró Diego, quien vive junto a su esposa Karina y sus hijos, Lautaro y Mora.

Igual es la preocupación de Hernán, quien reside solo en una casa ubicada sobre el Río Caraguatá. Sin embargo, indicó que se siente «más seguro» allí que viviendo en el continente.

Durante la cuarentena, la empresa Agua y Saneamientos Argentinos (AYSA), junto al Municipio de San Fernando y la Prefectura Naval Argentina (PNA), distribuyeron de manera gratuita más de 15 mil litros de agua potable para todos los habitantes de las tres secciones del Delta, entre los Ríos Luján y Paraná.

Roque, dueño de la embarcación «Romance Isleño», es el encargado del reparto junto a su hijo Sebastián y Jorge, un amigo de ambos. Este barco de carga de 15 metros de eslora (largo) por 4,20 de manga (ancho) que puede transportar hasta 28 toneladas.

Para el operativo, AYSA instaló en la embarcación seis tanques que tienen una capacidad de 2.500 litros cada uno.

Por su parte, el jefe de la Prefectura de San Fernando, Mariano Maidana, aseguró que su tarea «es acompañar en el recorrido llevando a los isleños el mensaje de prevención y cumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el gobierno nacional».

«Estamos muy agradecidos por el agua potable. Acá vivimos seis personas de las cuales uno es un bebé», dijo José, otro isleño que se mostró preocupado por la situación actual, aunque resaltó que «la gente es solidaria» en este contexto.

Si bien muchos vecinos señalaron que el aislamiento «no se siente» tanto como si vivieran en la ciudad, muchos manifestaron el temor y el enojo porque varias personas que no residen en las islas se trasladaron hasta allí para cumplir la cuarentena.

Por tal razón, la PNA bloqueó la entrada de turistas y comunicó a las guarderías de lanchas que serán penados por la Justicia si permiten que personas que no residen en las islas utilicen sus embarcaciones.

En tanto, Francisca, quien se acercó a pedir agua en kayak, dijo que «está acostumbrada» al aislamiento y que su familia vive «encerrada» en su casa de la localidad de Martínez «porque ya hubo muchos casos» de contagio por coronavirus.

Mientras que Oscar, quien se mudó hace siete años al Delta, remarcó que hace 17 días que «está encerrado» y que antes iba «como mínimo dos veces por semana a Tigre».