El Obispado de San Isidro decidió presentarse como querellante en la investigación que se sigue por el asesinato del sacerdote católico Francisco “Pancho” Soares, que fue cometido el 13 de febrero de 1976 en la Parroquia Nuestra Señora de Carupá.

El expediente por el homicidio del cura obrero forma parte de la megacausa judicial por delitos de lesa humanidad planificados desde el predio de Campo de Mayo, durante la última dictadura cívico – militar.

Fuentes de la Diócesis de San Isidro confirmaron a Télam que los obispos Oscar Ojea y Martín Fassi, a cargo de la jurisdicción eclesiástica del Conurbano Norte, decidieron acompañar el reclamo de justicia por Soares a pedido de feligreses de la parroquia donde se desempeñaba el cura al momento de su asesinato.

“Cuando llegué a esta parroquia, en 2010, me encontré con un montón de gente del barrio que se acordaba de la obra que había hecho ‘Pancho’ y también tenía presente su compromiso y solidaridad. Muchos creímos que debía hacerse justicia y, dos años después, presentamos una denuncia en los Tribunales de San Martín para que se empiece a investigar su crimen”, señalo el padre Jorge Marenco, actualmente al frente de la parroquia que hace 41 años guiaba Soares.

Marenco, quien integra el grupo de Curas en Opción por los Pobres, explicó que la denuncia fue presentada en 2012 ante el Juzgado Federal en lo Penal y Correccional 2 de San Martín, a cargo de la jueza Alicia Vence, por la catequista Graciela Carrel.

“Nos reunirnos con el obispo Oscar (Ojea) y su auxiliar, Martín (Fassi); les llevamos la propuesta de toda la comunidad y ellos aceptaron. En estos días, por medio de un abogado, la Diócesis de San Isidro se presentará como querellante para impulsar la investigación sobre el asesinato de ‘Pancho'”, apuntó el sacerdote.