Como a tantos trabajadores informales, el aislamiento obligatorio por el coronavirus dejó sin su única fuente de sustento a los artesanos Amancio Rojas y Paula Chetaloiq, quienes forman parte del pueblo qom – toba y desde hace décadas viven en un asentamiento precario de la localidad de Ricardo Rojas. Ambos, originarios de la provincia de Formosa, son los principales exponentes del arte indígena en Tigre.

En su hogar, ubicado en el fondo de uno de los pasillos de la calle José Ingenieros, Amancio y Paula tienen el taller donde producen las artesanías de arcilla, madera y hojas de palma y de totora que, hasta antes de la pandemia, vendían en distintas ferias y celebraciones, como las que se realizan habitualmente en Punta Querandí. Sin embargo, este canal de comercialización quedó absolutamente cerrado desde el inicio de la cuarentena.

Según relata Amancio, tanto él y su compañera se encuentran aprovechando este contexto extraordinario para continuar con la elaboración de artesanías.

“Mi esposa hace tallado de madera y canastos de hoja de palma. Yo trabajo la cerámica y el barro. Somos un equipo. A mis nietos siempre les digo que no dejen las enseñanzas que dejaron nuestros abuelos”, cuenta el artesano de 65 años.

Amancio es considerado un referente por los integrantes de la Comunidad Indígena Punta Querandí, de Dique Luján, tanto por su trayectoria en el oficio como por su constancia en el apoyo a la lucha en defensa del territorio ancestral ubicado en el límite entre los partidos de Tigre y Escobar.

Así explica el artesano su asistencia habitual a las ceremonias de Punta Querandí, pese a las invitaciones para ir a otras más concurridas, donde podría vender más: “Le tengo que hacer caso a mi corazón, yo prefiero estar allí porque me recuerda a mi lugar de origen: vivíamos en el campo, en el monte, teníamos una laguna donde cazábamos sábalos y eso es lo que extraño muchas veces”.

Además de conocedores del arte de su pueblo, Amancio y Paula son hablantes del idioma qom; de hecho, ella casi no habla castellano.

“Somos familia de campesinos y nunca olvidamos nuestro origen, nuestra lengua, nuestra creencia”, remarca Amancio, quien aprendió el oficio de artesano de su padre y su abuelo. “Yo me sustento de esto, no tengo otros ingresos”, concluye.

Golpeados económicamente por la pandemia, estos vecinos de Ricardo Rojas necesitan volver a comercializar sus productos artesanales. Con este fin, habilitaron la línea telefónica 15-5148-7127 para que se contacten los interesados.