Unas 60 familias conforman la Comunidad Qom de Tigre, que se denomina Yecthakay (que significa poder y fuerza en su lengua). La mayoría está radicada en la localidad de Ricardo Rojas y gran parte de sus integrantes, si bien son descendientes de los pueblos originarios, nacieron y se criaron en el distrito. Ellos, desde hace dos años, están detrás de un sueño, de una reivindicación histórica: vivir en un mismo barrio para mantener y difundir su cultura ancestral.

Es por eso que desde 2009, la comunidad -que cuenta con personería jurídica desde 1999- gestiona ante el Municipio la cesión de un terreno fiscal donde todos los grupos familiares puedan radicarse. En la actualidad, muchos habitan viviendas precarias, de las cuales no son propietarios, en el barrio San Lorenzo.

La primera solicitud se llevó a cabo en 2009, a través de una carta donde se solicitaba la cesión de un terreno fiscal de cuatro hectáreas en Ricardo Rojas. La respuesta de las autoridades municipales fue que allí se pensaba contruir una escuela, pero a cambio ofrecieron una ubicación en el Delta.

Los contactos se llevaron a cabo con el director general de Técnica y Administrativa, Enrique Alliot, le confirmó a Tigre al día el cacique Eugenio Fernández, quien desde hace semanas está intentando, sin éxito, concertar una nueva entrevista con el funcionario para definir el tema.

“Habíamos quedado en fijar una fecha para conocer el terreno. Desde ese momento nuestra gente nos pregunta cuando va a estar, pero no tenemos una respuesta para darle porque no nos atiende. Esperamos que el ofrecimiento que no hizo no haya sido un verso para tranquilizarnos”, expresó con cierta molestia el líder de Yecthakay.

La también denominada comunidad toba proyecta levantar un barrio propio como ya existen otros en la Provincia. El más cercano se encuentra en la localidad de Presidente Derqui, Partido de Pilar, y sería tomado como ejemplo por los descendientes locales de los pueblos originarios.

El pequeño poblado contaría con viviendas, un salón de usos múltiples, una sala de primeros auxilios, un taller, una biblioteca, un comedor, un campo de deportes y un sector destinado a la siembra.

Días atrás, en el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas tomaron conocimiento de la gestión llevada a cabo por los tobas de Tigre y se comprometieron a apoyarlos en su lucha por preservar su cultura.

“En nuestra comunidad hay muchos artesanos. Además queremos mantener nuestra lengua y enseñarla a las nuevas generaciones. Inclusive, hay muchas maestras interesadas en aprenderla”, explica ilusionado Fernández, quien concluyó reafirmando el objetivo que persiguen: “Recuperar nuestar identidad y transmitir la riqueza de nuestra cultura”.