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Ante miles de militantes, tras cumplir con la citación en los tribunales federales de Comodoro Py por la causa sobre la venta de dólares futuros, la expresidenta Cristina Fernández apuntó contra el poder judicial al que señaló como «cómplice» de los mayores atropellos a los ciudadanos, se declaró como «perseguida» política, y acusó al actual primer mandatario Mauricio Macri de llevar adelante en sus 120 días de gobierno «las mayores calamidades». Además, convocó a formar un «gran frente ciudadano», luego de presentar un escrito ante el juez Claudio Bonadio y recusarlo.

Luego de su ausencia de cuatro meses de la vida política argentina, tras concluir su mandato presidencial el 10 de diciembre pasado, Cristina volvió a hablar ante miles de militantes que la esperaron afuera del edificio situado en el barrio porteño de Retiro para expresarle su apoyo.

Con un mensaje en el que se declaró como «perseguida» política y argumentó una tendencia regional a «identificar a los proyectos nacionales y populares con la corrupción», la dirigenta convocó a sus militantes a permanecer «unidos y organizados».

«Hay una matriz comunicacional, política y judicial que se extiende en toda la región para identificar a los proyectos nacionales y populares con la corrupción», dijo la exmandataria, mientras se escuchaban los cánticos de los presentes que empezaron atacando a Clarín, siguieron con el Poder Judicial y terminaron directamente apuntando contra el presidente Macri.

En este marco, la expresidenta convocó a conformar «un gran frente ciudadano», y sentenció que no son los dirigentes los que cambian la historia, sino «los pueblos».

Cristina pidió a su militancia que convoque en este frente ciudadano a todas las personas, que «no se le pregunte a nadie a quién votó ni de qué partido es, sino cómo le está yendo, mejor o peor», porque «todos, kirchneristas y no kirchneristas, van a tener que pagar las cuentas de luz, de gas y de electricidad» con los aumentos.

La expresidenta se refirió, durante el discurso que se prolongó durante una hora y que siguió a su declaración indagatoria en la causa judicial que investiga operatorias de dólar futuro, a los 120 días de gobierno de Macri. Dijo que «nunca» vio «tantas calamidades producidas», y que le preocupaba que con los «graves problemas» que existen, «la gente esté convencida» que el país va «por el buen camino».

En referencia a las demás causas en las que se la investiga a ella y a otros funcionarios de su gobierno, la exmandataria ironizó que mientras buscaban «la ruta del dinero K» se encontraron con «la ruta del dinero M», en alusión a los Panama Papers, donde aparecieron sociedades off shore constituida por Franco y Mauricio Macri; y el actual intendente de Lanús, Néstor Grindetti, de Cambiemos, quien fuera ministro de Hacienda porteño.

Además apuntó directamente contra Macri y recordó que el Presidente tuvo «una causa por contrabando en los ochenta», cuando formaba parte del directorio de Sevel, una empresa del Grupo SOCMA.

Dijo también que «quieren ir por los derechos adquiridos que los argentinos ganaron en estos 12 años de gobierno» y que «si pudieran, prohibirían la letra K del abecedario», aunque no determinó a quiénes se refería.

La expresidenta también afirmó que son «imposibles tantos atropellos a la democracia sin la complicidad del Poder Judicial», y propuso la realización de una «gran jornada de reflexión nacional”, en la que la gente «apague la televisión, la radio y sin diarios», para que «cada uno, introspectivamente, piense cómo estaba antes del 10 de diciembre y cómo vivió los últimos 12 años».

También pidió a la militancia que estén «todos muy tranquilos» porque la pueden «citar 20 veces más» y «meter presa», pero no va a «dejar de decir» lo que piensa, y les pidió que «no vean» su citación como «un ataque a una persona» y que «recuerden» que su caso no es «el único de una expresidenta perseguida», comparándose con Hipólito Yrigoyen, y también con Juan Domingo y Eva Perón.

Cristina expresó también que «ningún empleado público» tiene que tener «miedo de militar» y que los argentinos necesitan “libertad para volver a soñar». Pidió que los partidos políticos no sean «estigmatizados» y, en este marco, aludió a la situación de la dirigente social Milagro Sala, que «no sabe de qué se la acusa».

Además, puntualizó en que «los medios se cansaron de editorializar» acerca de que se iba a «postular a algún cargo por los fueros» para poder sortear así las medidas judiciales en su contra, y señaló que los únicos fueros que tiene son «del pueblo».

Y aclaró que guardó «un respetuoso silencio por la voluntad popular» que votó a Macri, pero pidió que «también la tiene que respetar el gobierno, porque ganó diciendo que no iba a devaluar, y no iba a echar, ni hacer ajustes», al tiempo que exhortó a sus militantes a que «no se enojen con otros argentinos por haberle creído».