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Por Juan Ignacio Urbieta.

El saldo de la audiencia pública llevada a cabo el jueves pasado fue un contundente reclamo al Municipio para que no le otorgue la declaración de impacto ambiental al proyecto inmobiliario denominado Santa Ana, que la cuestionada desarrolladora EIDICO ya construye en el predio conocido como “La Bellaca”, ubicado entre Villa La Ñata y Benavídez.

El encuentro realizado en el auditorio del Museo de la Reconquista, encabezado por el secretario de Gobierno, Mario Zamora, junto a otras autoridades municipales, contó con una larga lista de oradores, entre ambientalistas, profesionales, vecinos y representantes de organizaciones políticas y sociales, quienes se sucedieron para brindar sus argumentos en contra del nuevo country. Profundización de las inundaciones y los anegamientos, avasallamiento de enterratorios de pueblos originarios, desprecio hacia los pobladores preexistentes, falta de respeto a la identidad local y destrucción del característico ecosistema del humedal fueron los puntos más reiterados.

En sus exposiciones, los tres enviados de EIDICO sostuvieron que cumplieron con todos los trámites necesarios para poner en marcha la obra en el predio de 70 hectáreas y explicaron que las lagunas artificiales que se instalarán en la urbanización absorberán el agua de lluvia, por lo que no provocarán inundaciones en las zonas aledañas. En sus participaciones leídas, ninguno mencionó la palabra “humedal”, como les remarcó luego el experimentado ambientalista Martín Nunziatta.

Precisamente, el reconocido vecino isleño fue le primer orador tras las explicaciones de los representantes de la empresa. En sus consideraciones, no dudó en califica al emprendimiento inmobiliario Santa Ana como un “crimen hidrogeológico”, cuestionó por “extemporánea” la realización de la audiencia pública cuando ya la empresa arrasó con el humedal a través de los movimientos de tierra y descalificó la explicación de que las lagunas van a impedir las inundaciones.

Nunziatta se encargó de pasar entre los presentes una fotografía del terraplén de dos metros que la constructora levantó a mediados de febrero en el perímetro de “La Bellaca”, con el que tapó una zanja y ocupó la banquina del camino de acceso a Villa La Ñata. Esta fue la obra que hizo explotar la indignación de los vecinos, quienes desde entonces vienen realizando protestas quincenales para visibilizar el reclamo contra EIDICO.

Otro de los participantes fue el concejal Javier Parbst, de Unidad Ciudadana, quien en tono enérgico se dirigió a los representantes de Santa Ana: “Pongan mañana las palas y devuelvan la zanja a los vecinos. Son unos soberbios, hace tres meses que les estamos reclamando. Además, se cagan en los funcionarios del Municipio que les ponen multas”.

El edil, quien semanas atrás presentó un proyecto de ordenanza para que se prohiban las obras de relleno en los últimos humedales de Dique Luján y Villa La Ñata, también expresó: “¿Hasta cuándo vamos a tolerar las injusticias? Nosotros como vecinos y el Municipio. Es momento de poner un freno y Santa Ana es una buena oportunidad para hacerlo”.

“Los vecinos de Santa Ana ya tienen agua potable y todavía no están las casas. Y los de las calles El Faro e Isla Verde, que desde hace años la están pidiendo, ven pasar el caño por la esquina”, agregó el concejal para graficar una de las tantas situaciones de inequidad que conlleva el modelo de desarrollo urbano imperante en el distrito desde la década del 90.

A su turno, el vecino Lucas Redondo señaló: “No estamos en contra de Santa Ana, estamos en contra de todos los santos”, en alusión al complejo Villa Nueva de EIDICO, compuesto por varios countries que homenajean con sus nombres a hombres y mujeres destacados para la Iglesia Católica.

Otro residente de décadas, Guillermo López Galán, dejó en claro: “Mi calidad de vida cambió, todo lo que había ya no está”, con relación a la transformación que sufrió la zona por el desembarco de los negocios inmobiliarios.

Por su parte, la habitante de La Ñata, Araceli López, remarcó que la obra de Santa Ana tapó el Canal Benavídez y recordó la inundación de 2014, cuando estuvieron “con el agua en el pecho durante una semana”. También apuntó a las autoridades y pidió que “sean responsables de los permisos que dan para que no se destruyan los humedales nunca más”.

Por la Comunidad Indígena Punta Querandí, Pablo Badano fue el encargado de introducir el reclamo por la preservación de los enterratorios de pueblos indígenas encontrados en La Bellaca y puntualizó que si bien se informó oficialmente sobre la existencia de tres sitios arqueológicos, en realidad fueron cinco los encontrados, según los estudios a los que recientemente tuvo acceso.

“Ante cada estudio arqueólogico o hallazgo de un sitio, las comunidades indígenas deben ser consultadas, sobre todo cuando se definen los protocolos de manejo. Como no lo hicieron, los estudios arqueólogicos son ilegales y los tienen que volver a hacer, por lo cual el Municipio no puede aprobar la declaración de impacto ambiental hasta que esto no se resuelva”, indicó Badano.

En tanto, la secretaria de Derechos Humanos del Suteba Tigre, Virginia Baldo, destacó: “Apoyamos el reclamo de las comunidades indígenas y exigimos que se respete el ambiente y se frene el negociado inmobiliario que destruye identidades culturales y naturales”.

También tomaron la palabra el delegado local de la Defensoría del Pueblo provincial, Juan Crotti, y el titular de la Agencia de Hábitat municipal, Federico Ugo. Estuvieron presentes, aunque no hablaron, el responsable del Plan de Manejo del Delta, Luis Cancelo, y el concejal de Cambiemos Ricardo Edward. Además, pasó unos minutos el edil Rodrigo Molinos, quien está a cargo del bloque del Frente Renovador.

Repercusiones

Tras la audiencia pública, integrantes de la Asambleas de Vecinos Autoconvocados en Defensa de los Humedales de Dique Luján y Villa La Ñata coincidieron, al ser consultados por TaD, que el Municipio debe rechazar el impacto ambiental de Santa Ana.

Al respecto, Paula Lima dijo: “Un montón de expositores dieron cuenta de que este emprendimiento no tiene viabilidad, del desastre ambiental que puede causar, de la vulnerabilidad en que nos deja. Esperamos que el Municipio no lo apruebe para que podamos seguir viviendo dignamente”.

En tanto, Marcelo Álvarez aportó: “Se dieron numerosísimos argumentos sobre los daños ecológicos que este country genera, principalmente por la destrucción del humedal que provoca la pérdida de la superficie que amortigua el efecto de las inundaciones. De esta manera, incrementa el peligro para los vecinos que estamos afuera. También quedó claramente la brecha que se presenta hoy en Tigre, entre los que viven adentro del alambrado, que no entienden la forma de vivir en un humedal, y los que vivimos afuera, a los que nos condenan a sufrir las consecuencias de las inundaciones. Creemos que el Municipio tiene muchos elementos para entender que no debe dar la declaración de impacto ambiental a Santa Ana”.

Por su parte, Soledad Roa, del colectivo de Punta Querandí, remarcó: “Lo más importante de la audiencia es que se pudo escuchar la voz de todos, más que la voz el grito contra esta invasión de años. Los vecinos y las comunidades indígenas de Tigre no vamos a permitir que den un paso más, ya se han enriquecido mucho a costa de la destrucción. Si bien la audiencia se debió realizar antes de los movimientos de suelo, creo que fue importante. Esperamos con ansias la respuesta del Municipio, que no debería habilitar este emprendimiento”.

Finalmente, Santiago Chara, cacique de la comunidad qom de Benavídez y uno de los principales expositores de la audiencia pública, en la que recordó con la anuencia de Zamora cuando se bañaban en el Arroyo el Claro durante la niñez, sostuvo: “Estamos luchando por que se logre el respeto nuevamente hacia nuestros pueblos que fueron masacrados. Estoy muy agradecido con los hermanos vecinos de Dique Luján y Villa La Ñata que también están en la lucha para que sus lugares no sean invadidos. El barrio Santa Ana es uno de los tantos que nos está avasallando”.

Los participantes en la audiencia pública, que fue de carácter no vinculante, esperan que finalmente los funcionarios municipales involucrados, a partir de los argumentos técnicos y las experiencias presentadas, decidan no otorgar la declaración de impacto ambiental al proyecto Santa Ana. Las voces en contra del nuevo country de EIDICO se multiplicaron durante el encuentro.

En este marco de profundo rechazo, ¿qué decidirán las autoridades locales?