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Fue un día histórico ya que la marcha no finalizó en el portón que desde hace tiempo impide el ingreso al expredio de Astilleros Astarsa. Es más, se inició en ese lugar. Es que este año, los familiares y los compañeros de los trabajadores navales desaparecidos, junto a militantes de distintas organizaciones políticas, pudieron ingresar para homenajear a las víctimas de la última dictadura cívico – militar.

Convocados por la Comisión de la Memoria, la Verdad y la Justicia Zona Norte, los manifestantes entraron a la propiedad ocupada desde hace años por la empresa desarrolladora del proyecto inmobiliario denominado «Venice», a partir de un acercamiento de la firma constructora que quiso facilitar la realización del acto.

Encolumnados detrás del cartel que agrupa los rostros de desparecidos de la región, los presentes marcharon hasta «La Anguilera», la plataforma donde se construían y reparaban las embarcaciones que fue declarada como Lugar Histórico Nacional.

Allí, en un marco de profunda emoción, los trabajadores sobrevivientes de la represión dictatorial y los familiares de las víctimas tomaron el micrófono para recordar a sus seres queridos y las luchas que defendieron hasta la muerte.

El primero de la lista de oradores fue Juan Sosa, quien se desempeñó como secretario general de la Agrupación José María Alessio, que en los años 70 nucleaba a los trabajadores de Astarsa y llevaba el nombre de uno de los obreros fallecidos en el astillero. «Nunca creí que iba a pisar de nuevo este lugar en una acto para honrar la memoria de nuestros compañeros desaparecidos», manifestó el «Chango».

«Esto es posible por los gobiernos de nuestros compañeros Cristina y Néstor Kirchner, que han llevado adelante la lucha por la reivindación de los derechos humanos. En estos momentos, los derechos humanos ya son una cuestión de Estado», expresó Sosa.

«En este lugar, ‘La Anguilera’, que ahora es Lugar Histórico, se construían los barcos. Y aquí los navales construimos nuestra agrupación, que fue modelo para las fábricas de Zona Norte, a partir de conseguir por la lucha una comisión de control obrero de las condiciones de trabajo», recordó el exdelegado.

«Hoy, después de 39 años, no han podido abolir nuestros sueños, seguimos creyendo y pensando igual, y por el trabajo que han hecho los compañeros y las compañeras de la Comisión (de la Memoria) nos encontramos rodeados de jóvenes que recogen las banderas nuestras y las llevan adelante. Por eso, los homicidas, militares y civiles, contemplan atónitos como hay una persecución universal contra ellos», concluyó el «Chango», quien instó a los presentes a cuidar el lugar.

Otro de los oradores fue el abogado y periodista Pablo Llonto, quien valoró la lucha de la Comisión por la Memoria que permitió el ingreso al antiguo predio del astillero y valoró los avances judiciales en las causas contra los militares de los últimos años.

Sin embargo, Llonto destacó: «Ustedes habrán escuchado que tres tribunales, en los últimos 15 días, decretaron la falta de mérito y el desprocesamiento de civiles responsables del genocidio. Y esta no es solo una señal de alerta, sino una muestra de que aún en algunos sectores conservan el poder».

Además, el letrado recordó la responsabilidad en las desapariciones de los obreros de Astarsa de «los integrantes de la familia Braun Menendez, dueños del astillero, y los gerentes y los capataces del horror que confeccionaron las listas con las cuales secuestraron a los compañeros».

«Nos olviden nunca, jóvenes, a los viejos que ya no están y a los que están aquí hoy. Ellos permitieron que los juicios se hagan en Argentina y que el país sea de vanguardia en el castigo a los culpables», remarcó Llonto al dirigirse a los presentes.

Tras los discursos y la colocación de los cascos amarillos representativos de los trabajadores navales desaparecidos, los manifestantes se movilizaron hasta la plaza de Canal, donde actuaron grupos musicales y se leyeron las adhesiones a una nueva marcha por la memoria.