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La ola de calor «no sólo afecta a los grupos de riesgo sino también a personas saludables, por lo que es necesario que todos, especialmente los ancianos y los niños, sigan las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud el 28 de diciembre», advirtió el titular de esa cartera nacional, Juan Manzur, ante el pronóstico emitido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
«Considerando que las altas temperaturas se mantendrán durante esta semana, pedimos a la población que en la medida de lo posible evite exponerse a los rayos solares y que consuma abundante agua», dijo el ministro y añadió que es “fundamental recurrir a una consulta médica ante síntomas como fiebre alta, somnolencia, desvanecimiento o aceleramiento del pulso».
La advertencia fue formulada por el funcionario ante el reciente pronóstico emitido por el Servicio Meteorológico Nacional que indica que se registrarán elevadas temperaturas durante esta semana en gran parte del territorio argentino, en particular en el norte de la región patagónica y el sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
Las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación para evitar el golpe de calor son:

-Tomar mucha agua durante todo el día.
-Evitar las comidas abundantes. Consumir alimentos frescos, como frutas y verduras.
-Evitar las bebidas alcohólicas, muy dulces y las infusiones calientes.
-Usar ropa suelta, de materiales delgados y de colores claros.
-No realizar ejercicios físicos en ambientes calurosos. Tomar líquido antes de comenzar cualquier actividad al aire libre.
-Protegerse del sol poniéndose un sombrero o usando una sombrilla.
-Usar cremas de protección solar (SPF en inglés), factor 20 o más.
-Evitar actos públicos o juegos en espacios cerrados sin ventilación.

A lactantes y niños pequeños:

-Darle el pecho a los lactantes con más frecuencia.
-Hacerlo beber agua fresca y segura.
-Trasladarlo a lugares frescos y ventilados.
-Ducharlo o mojarle todo el cuerpo con agua fresca.

Para el resto de la población:

Si una persona siente mareos o se desvanece, hay que acostarla en un lugar fresco, bajo techo. Se le puede ofrecer una bebida rehidratante, pero nunca infusiones calientes ni muy dulces. Colocar agua fría en las muñecas proporciona alivio.
Si la temperatura corporal aumenta, hay que sacar la ropa de la persona afectada, pasar una esponja mojada por la cara, y, en lo posible, darle un baño corporal con agua helada. También es útil utilizar paños fríos y bolsas de hielo en la cabeza.
Los ancianos y quienes trabajan en ambientes calurosos y húmedos tienen mayor riesgo de sufrir un golpe de calor, que debe ser tratado inmediatamente. En estos casos, la temperatura corporal se eleva por encima de los 40 grados, el pulso se vuelve fuerte y rápido, se producen cambios en el estado de conciencia (somnolencia), la sudoración cesa y la piel se observa seca, caliente y enrojecida.
Otros síntomas de alerta son dolor de cabeza, sensación de fatiga y sed intensa, náuseas y vómitos, calambres musculares, convulsiones y sudoración importante que cesa repentinamente y somnolencia y respiración alterada. Frente a estos factores, es imprescindible concurrir rápidamente a una consulta médica en el centro de salud más cercano.