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La Comunidad Indígena Punta Querandí invita a celebrar, una vez más, la llegada del nuevo ciclo del hemisferio sur en el sitio arqueológico y sagrado para los pueblos originarios ubicado en Dique Luján. El encuentro se inicia esta noche, a las 21, y se extiende hasta mañana a la salida del sol.

Para muchas culturas originarias de Sudamérica, como los mapuche, los quechua y los aymara, el inicio del invierno -entre el 21 y el 24 de junio- representa el verdadero año nuevo o la vuelta de ciclo, por lo que se constituye en un momento de reflexión, explican los organizadores de la actividad en el espacio situado en la calle Brasil y el Canal Villanueva, en el límite entre los partidos de Tigre y San Fernando.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires, esta ceremonia es más conocida como “Inti Raymi”, ya que es la denominación que le dan las comunidades kollas o quechua-aymaras, que son las mayoritarias.

En Punta Querandí, la jornada tiene un carácter intercultural, ya que la comunidad está integrada por familias de distintos pueblos originarios. “En los últimos años, hemos puesto más énfasis en que el diálogo durante la vigilia sirva para conectarnos, aprender entre nosotros, planificar acciones y mucho más. Cada ciclo es una oportunidad para seguir empujando por nuestros derechos”, explican.

Los organizadores recomiendan a los participantes llevar mucho abrigo, mate y alguna bebida no alcohólica para compartir. Para facilitar el traslado, gracias a la colaboración del Municipio, a las 20 sale un colectivo desde la estación de trenes de Tigre hacia el lugar del encuentro.

Punta Querandí es una comunidad indígena pluriétnica enclavada entre los barrios privados, en una zona ancestralmente habitada por querandíes, chanás y guaraníes, que hoy corre peligro de desalojo por diversos juicios iniciados por el titular de la desarrolladora inmobiliaria EIDICO, Jorge O’Reilly. “Este empresario es además uno de los principales responsables de la destrucción del equilibrio ambiental en nuestra región por la construcción de barrios privados sobre miles de hectáreas de humedales, lo que dio como resultado el aumento de las inundaciones, el desplazamiento de pobladores históricos y la devastación de cementerios indígenas”, denuncian.