Nuevas filmaciones captadas por las cámaras de seguridad municipales volvieron a desnudar las contradicciones de Daniel Sfeir, quien se encuentra detenido como sospechoso del homicidio de su esposa Silvia Prigent. Estos registros se dieron a conocer horas después de que el «pai» Jorge Daniel Bini, quien era empleado del viudo y también se encuentra apresado, reconociera llamativamente la autoría del crimen.

En su primera declaración, Sfeir manifestó que el día de la desaparición de Prigent regresó a su casa de San Fernando pasadas las 18 y permaneció allí con el hijo de ambos hasta la medianoche, cuando comenzó a realizar llamadas para, supuestamente, ubicar a la mujer desaparecida.

Pero las cámaras de seguridad grabaron al viudo volviendo en su automóvil Ford Ka bordó desde la zona del descampado de Ruta 26 donde, luego de varios días de intensa búsqueda, apareció la maestra asesinada de dos tiros.

Sfeir también negó tener una relación con una mujer que fue señalada por testigos como su amante. Sin embargo, las cámaras de seguridad filmaron el momento en que ambos, cuando volvían de un taller mecánico, intercambiaban sus autos en una estación de servicio sobre la Ruta 197.

Al quedar en evidencia su mentira, el viudo volvió a cambiar de estrategia y declaró que había mentido anteriormente: reconoció que había salido en su auto pero adujo que a las 20 ya había regresado a su domicilio. Y aceptó que había estado por las inmediaciones del descampado de Dique Luján donde apareció el cuerpo.

Pero desde el Laboratorio de Imágenes del Centro de Operaciones Tigre (COT) siguieron realizando una intensiva búsqueda en el archivo fílmico de esas fechas hasta descubrir que pasadas las 20 de ese día, Sfeir a bordo del Ford Ka se dirigía hacia la zona del homicidio quedando filmado en siete cámaras. De esta forma, se volvió a caer su argumento en cuanto a los horarios señalados.

Y se plantearon nuevas dudas, ya que los investigadores y los especialistas en tratamiento de imágenes descubrieron que mientras se dirigía hacia la zona del homicidio, el viudo tenía de acompañante a una mujer con características similares a las de Prigent.

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