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La Asociación Vecinal de Fomento de General Belgrano se consagró anoche como campeón de la Liga B1, organizada por la Federación del Voleibol Argentino (FeVA), al vencer en la final a Once Unidos de Mar del Plata, por 3 a 1 (26-24, 28-30, 25-22 y 25-23). De esta manera, el club barrial de Don Torcuato alzó la copa de un certamen nacional y consiguió la clasificación a la Liga A2.

El conjunto dirigido por Edgardo Corvalán se metió en la final de la competencia disputada en Chapadmalal tras derrotar en semifinales a Lafinur de San Luis, por 3 a 0. Antes, en su grupo, había batido por sendos 3 a 0 tanto a Boca como a Paraná Rowing. Mientras que en la zona de reubicación, le había ganado 3 a 0 a Waiwen de Chubut y había caído 1 a 3 ante Once Unidos, el equipo del que se tomó revancha en el partido definitorio.

“Quiero saludar a toda la gente de Belgrano que estuvo mirando el partido; hoy recibí mensajes toda la tarde, fue algo increíble. La verdad es que estoy muy emocionado”, destacó el entrenador ni bien finalizado el encuentro, a través de la transmisión de DeporTV.

Sobre el rival en la final, el director técnico valoró: “Son un equipazo, un equipazo tremendo. Nos habían ganado en la zona, juegan bárbaro. Nos costó cambiar la forma de jugar, pero sabíamos que si llevábamos todos los cierres punto a punto por la experiencia, por la falta de nervios que tenemos en los cierres podíamos hacer una diferencia. Ellos son fenomenales pero son chicos todavía, tienen muchísimo tiempo para crecer”.

Por su parte, Lucas Corvalán, hijo del DT y capitán del Verde, manifestó sobre la actitud que tuvieron durante el certamen: “Somos unos leones, buscamos estar siempre al cien por ciento, aunque a veces no se da”. Y agregó: “Estoy muy contento con el equipo y el cuerpo técnico”.

El esfuerzo que los entrenadores, los jugadores y sus familiares vienen realizando desde hace varios años para que una institución vecinal compita de igual a igual contra grandes clubes de todo el país se tradujo ayer un éxito deportivo.

“Para la familia Corvalán, Belgrano es su casa. Él y mis otros tres hijos se criaron en el club, a mi señora la conocí en el club, mi papá fue vicepresidente. El club está lleno de amigos, no los voy a nombrar porque es imposible”, destacó el técnico.

“Vendimos empanadas y pizzas, hicimos bingos y rifas, hicimos cualquier cualquier cosa para llegar acá”, finalizó el entrenador, en representación de todos los integrantes de la familia de Belgrano que pusieron el hombro para que el club torcuatense escriba su nombre en la historia del vóley nacional.